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Transcripción
de la conferencia ofrecida por Bella Pubicatti en la Universidad
Semifusa.
¿Esto está
conectado? ¿No? ¡Joder que calor hace aquí! ¿Ya? Pues dame
ese. Trae. Tengo las piernas mojadas de sudor. ¿Hola? Si,
bien. Buenas tardes. Gracias por la presentación que han hecho.
Voy a intentar ser breve antes de que nos muramos deshidratados.
¿Aquí no tienen aire acondicionado?
Cuando me invitaron
a participar como ponente en esta Universidad, lo primero
que pregunté fue ¿Cuánto pagáis? Pues bien, las relaciones
humanas son eso, intereses que vinculan a personas de distinto
género. A mi me interesaba saber cuanto iba a cobrar por ello
y a tu vecino de abajo le interesará ser amable contigo para
que no le manches la ropa tendida.
Pero si nos
quedamos tan sólo en eso, estaríamos circuncidando la realidad.
Y la realidad es que existen los sentimientos.
No hace mucho
colaboré con la Universidad Ponche Caballero en un estudio
sobre la capacidad de los monos de tener y expresar sus sentimientos.
Para ello utilizamos cuatro chimpancés, Rosa, Betty, Anastasio
y Pepe. El experimento consistía en separarlos por parejas
para así estudiar su comportamiento. En principio estaba previsto
que pasasen todos ellos 5 días juntos para así poder hacer
mejor la elección de las parejas pero tuvimos que echarlo
a cara o cruz porque desde el primer día tuvieron relaciones
sexuales unos con otros y otros con unos. Así era imposible.
El Doctor Sánchez-Question, director del experimento, me preguntó:
“¿Eso es instinto o sentimientos?” Yo solo pude decir: “Ni
lo uno ni lo otro, eso es vicio”
Separamos a
las parejas, Betty y Pepe, Anastasio y Rosa, en dos celdas
independientes durante las siguientes 4 semanas. Se comportaban
como auténticos monos. Se observó como además de copular en
intervalos de 15 a 45 minutos, existía cierta complicidad
entre los individuos y gestos que delataban una primitiva
expresión de afecto. El Doctor Sánchez-Question volvió a preguntarme:
“¿Y ahora eso qué es, instinto o sentimientos?”
Para saberlo
a ciencia cierta propuse que se aislase a cada uno de los
individuos en celdas separadas. Y así se hizo. Los chimpancés
estuvieron depresivos y apáticos durante estos días, lo que
hizo suponer al equipo de la investigación que aquellos monos
realmente sentían haber perdido a su pareja.
Pero yo quise
llevar aquello más allá y pedí que las parejas se mantuviesen
aisladas pero separadas entre sí por un cristal de tal modo
que pudieran verse uno a otro. Los primeros en hacer esta
prueba fueron Betty y Pepe. Tras la desmedida alegría de los
animalitos al ver a pareja, Pepe hizo algo que nos dejó atónitos.
Se sentó contra la pared, con las piernas abiertas y observando
a Betty a través del cristal. Se llevó la mano a “aquello”
y se masturbó mientras entornaba los ojos y movía los labios
como si estuviese besando.
El Doctor Sánchez-Question
iba a hacer la pregunta de rigor pero no le dejé ni siquiera
empezarla. Sólo le dije:”Eso no es instinto ni sentimientos.
Eso es vicio”.
He apreciado
cierto sonrojo y murmullo cuando he dicho “masturbó”. ¿Por
qué? ¿A vuestra edad todavía os ponéis nerviosos cuando se
habla de ciertos temas? Pues esto se supera pronto. ¡Decid
conmigo! “Yo me masturbo”. ¡Vamos todos! “Yo me masturbo”.
La masturbación es un acto de autoestima. Venga decid todos
:” Me gusta tocarme” ¡Todos a la vez! ¡Otra vez! ¡Así! Los
profesores también. Todos a coro: “¡Me gusta tocarme. Me gusta
tocarme! Yo me toco, ¿y tu?” ¡Mirad a vuestro compañero de
la derecha y decídselo! “Yo me masturbo”. Repetid esto mismo
dos veces al día y veréis como deja de convertirse en tabú
un tema tan natural y humano.
Bueno, siguiendo
con lo del experimento os he de decir que poco después
se supo que los chimpancés provenían de un laboratorio que
había probado en ellos un fármaco para aumentar el apetito
sexual. El experimento quedó por supuesto invalidado y no
hubo más dinero para repetirlo, pero aquello me sirvió para
entender que:
1. El hombre
(masculino) y el mono (macho) se parecen mucho. Al menos
ponen la misma cara a la hora de darse placer.
2. Cuando un hombre entra en la cabina de un sex-shop tan
solo está siguiendo su instinto animal.
3. Si se puede, hay que cobrar por adelantado.
Pero volviendo
a lo de los sentimientos, todos somos conscientes de que estos
existen. Otra cuestión será saber si estos provienen del espíritu
(o ser pensante) o tan sólo es una reacción química. En mi
opinión eso no importa. Lo que importa es vivirlos con intensidad,
saborear los buenos, liberar los malos pero en cualquier caso
EXPRESARLOS. No hay cosa peor para el hombre que encerrar
sus sentimientos y pasar por la vida sin haber dicho un “tequiero”
o un “como te coja te vas a enterar”. Yo siempre recomiendo
lo mismo: ¡LIBERATE!
A lo largo
de la historia, el hombre, ha tenido básicamente los mismos
sentimientos pero los ha expresado de distinta manera. Siglos
atrás era muy común que los maridos le dijesen “te quiero”
a sus esposas llevándoles a casa alimentos frescos. Hoy en
día todos sabríamos la cara que pondría ella si le regalasen
medio kilo de carne picada. Antiguamente, las personas que
se odiaban lo arreglaban todo matándose unos a otros. Ahora
también ocurre y si se pudiese salir impune de ello, más de
uno y de una tomaría un cuchillo, pero la realidad es otra.
Solo hay que poner la televisión por la noche o salir a la
calle y presenciar una disputa.
Ahora que reparo
en ello, doy la impresión de que he estado en todos esos momentos
de la historia. Pues no, resulta que he leído mucho.
Pero entre
todos los sentimientos el más GRANDE en mi opinión es
el AMOR, para bien o para mal. Por amor se hacen las mayores
hazañas (como un paciente que tuve, Manolo M., que se cortó
las uñas de los pies por primera vez cuando se echó novia);
también se hacen las mayores barbaridades (como Manolo M.
que lo hizo con un cuchillo de carnicero); o los mayores sacrificios
(como Manolo M. que perdió dos dedos del pie derecho). Pero
este tema, el del AMOR, es tan amplio, que necesitaría varías
horas para hacer una breve síntesis. Yo no se vosotros pero
yo me estoy “cociendo” de calor aquí dentro. Así que si no
os importa doy por finalizada la conferencia.
Tan solo me
queda decir que estoy encantada de participar en esta Universidad
Semifusa y que espero verles de nuevo por aquí, si es que
me permiten volver.
Un consejo
antes de irme: No usen medias de invierno en verano. Es preferible
no llevarlas.
Gracias.
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