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Lavar
los platos es una tarea fastidiosa y amarga para el soltero
solitario, pero existen una serie de métodos de lo más variopintos
para minimizar la tarea:
1. Usar vajilla de plástico: Es un método definitivo pero
poco ecológico, caro y que genera un problema adicional, el
tener que sacar la basura más a menudo.
2. Alimentar a un amigo: Los gatos son un excelente animal
de compañía que causa pocos perjuicios si exceptuamos la caída
de pelo, los gritos que dan cuando están hambrientos y sus
fastidiosos hábitos sexuales. Estos animales poseen una lengua
rasposa y áspera que deja los platos relucientes y completamente
secos, la alternativa más ecológica al lavavajillas.
3. Dejar que los platos se amontonen en el fregadero: Lo mejor
es tener un fregadero grande y que soporte grandes pesos.
4. Tiro al blanco: Los platos se arrojan desde el piso inmediatamente
superior con la colaboración del vecino. Excelente entretenimiento.
Indispensable buena escopeta. Lógicamente el primer piso tiene
que lanzarlos hacia arriba, lo que hace que el habitante del
segundo piso tenga mayor habilidad como resultado de la práctica.
Desde mi experiencia personal es el mejor de los métodos.
En mi bloque nos lo pasamos todos de maravilla. Es un deporte
perfecto para los momentos de ocio y tiene una peligrosidad
casi nula: tan sólo un muerto y dos heridos leves en lo que
va de mes. Pocas veces los peatones resultan heridos por disparo.
El principal inconveniente son los vecinos del bloque de enfrente,
a los que también ha gustado la idea. Su entusiasmo les hace
estar todo el día disparando sus escopetas, a veces incluso
siguen disparando después de haberse acabado los platos, sólo
por pura diversión. Lo que me resulta curioso es que tengan
tantos fallos y que caigan tantos balazos sobre mi ventana.
Me estoy gastando una fortuna en cristales. En cuanto a los
perjuicios por caída de vajilla a la vía pública, no merece
la pena tenerlos en cuenta, la mayoría de los heridos no se
atreve a denunciar.
5. Sustitución de la vajilla: A menudo ignoramos la estupidez
de las costumbres que nuestra sociedad nos impone: culturas
como la musulmana prescinden totalmente del tenedor, por ejemplo.
Esto, facilita las tareas de limpieza y supone un considerable
ahorro en agua y detergentes. Si el acto de comer utilizando
las manos es inadmisible por los escrúpulos de alguien, se
pueden usar métodos alternativos, como por ejemplo, el uso
de un guante de goma o, en su defecto, el uso de cinco preservativos.
6. Supresión de los platos: Ya nos hemos desecho de la limpieza
de cubiertos. Ahora podemos prescindir también de los platos.
¿Como?. Pues muy sencillamente: arrojando la comida directamente
sobre la mesa. Los más escrupulosos pueden desinfectarla con
alcohol farmacéutico, que, además, combina muy bien con algunos
platos.
7. Supresión de los vasos: Beba directamente de la botella.
Es una pena no poder suprimir también la botella ¿verdad?.
Siga adelante. Esa es la filosofía. Ya lo va pillando.
8. Supresión de sartenes y cacerolas: He aquí la parte más
peliaguda de nuestro objetivo. Es prácticamente imposible
deshacerse de estos instrumentos, pues fuera de ellos es casi
imposible cocinar. Sin embargo, un cubo de metal puede muy
bien cubrir las funciones de una olla y, además, puede ser
colgado detrás de cualquier puerta hasta nueva ocasión de
uso. La sartén es menos prescindible, es, por decirlo así,
el tótem (objeto sagrado) del soltero. De hecho, una soltería
digna se forja a sartenazos, como también los matrimonios
consiguen hacerse duraderos por este método. La sartén es
pues, un elemento casi indispensable. He dicho CASI. La pereza,
como siempre, con su creatividad infinita, nos enseñará otros
caminos más rápidos.
Creo
que estos consejos os permitirán emplear el tiempo que le
dedicabais a fregar a otras tarea más productivas como, por
ejemplo, dormir la siesta.
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