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Condición
uno:
Si entras en mi calle y tocas la bocina del carro, será mejor
que estés repartiendo un paquete, porque tan seguro como que
existe el infierno, que no recogerás nada aquí.
Condición dos:
Tu no tocas a mi hija en mi presencia. Puedes mirarla, tanto
como quieras, mientras no mires nada por debajo de su cuello.
Si no puedes mantener tus ojos o tus manos lejos del cuerpo
de mi hija, te los arrancaré.
Condición tres:
Estoy al tanto de que los chicos considerados como chicos
modernos de tu edad, usan sus pantalones tan sueltos que parece
que se les caigan de las caderas. Por favor, no tomes esto
como un insulto, pero tu y tus amigos son unos completos idiotas.
Aun así, quiero ser justo y abierto de mente sobre este tema,
así que te propongo un acuerdo: Puedes entrar por la puerta
enseñando tu ropa interior y con tus pantalones diez tallas
mas grandes y no pondré ninguna objeción. Pero, para asegurarme
de que tu ropa, en efecto, no se te saldrá durante el curso
de la cita con mi hija, la asegurare a tu cuerpo con una grapadora
eléctrica.
Condición cuatro:
Estoy seguro de que te habrán dicho que en el mundo de hoy,
practicar el sexo sin utilizar un "método barrera"
de algún tipo, puede matarte. Déjame aclararte algo: cuando
se refiere al sexo con mi hija, yo soy la barrera, y ten por
seguro que te matare.
Condición cinco:
De cara a conocernos mejor, tu y yo deberíamos hablar de deportes,
política u otros temas del día. Por favor, no hagas esto.
La única información que necesito de ti esta en la pagina
uno de este formulario y una precisa indicación de a que hora
pretendes traer a mi hija sana y salva a casa... y la palabra
clave que necesito oir de ti respecto a este tema es "TEMPRANO"
Condición seis:
No tengo ninguna duda de que eres un chico popular. Esto esta
bien, mientras mi hija diga que esta bien. En caso contrario,
una vez que hayas salido con mi hija, continuaras saliendo
"solo" con mi hija hasta que ella te deje. Si la
haces llorar, yo también te haré llorar.
Condición siete:
Mientras esperas en mi recibidor, a que mi hija salga, y pasa
mas de una hora, no suspires ni te pongas nervioso. Si quieres
llegar a tiempo al cine, no deberías quedar con mi hija. Mi
hija se esta maquillando. Un proceso que puede tomar mas tiempo
que pintar el Puente Golden Gate. En vez de estarte ahí de
pie sin hacer nada, podrías hacer algo útil, como cortar mi
césped o cambiarle el aceite a mi coche.
Condición ocho:
Los siguientes lugares no son adecuados para citarse con mi
hija:
lugares en los que haya camas, sofás o cualquier cosa mas
suave que un taburete de madera. Lugares en que no haya padres,
policías o monjas a la vista. Lugares oscuros. Lugares donde
la gente baile, se coja de las manos o se divierta. Lugares
en que la temperatura ambiente sea lo suficientemente calida
como para inducir a mi hija a usar pantalones cortos, tops,
camisetas cortas o cualquier otra cosa que no sean monos,
suéteres o una parka larga cerrada hasta el cuello. Deberán
evitarse también las películas con escenas románticas muy
intensas o con temas
sexuales. Las películas en las que salgan sierras eléctricas
están
bien. Los partidos de hockey están bien. Ir a casa de viejos
amigos, también esta bien.
Condición nueve:
No me mientas. Puedo parecer barrigón, canoso, de mediana
edad, un viejo imbécil. Pero en temas relacionados con mi
hija, soy el Dios del Universo, sabelotodo, todo poderoso
y sin piedad. Si te pregunto a donde van y con quien, tienes
una sola oportunidad para decirme la verdad, toda la verdad
y nada mas que la verdad. Tengo una escopeta, dos pistolas,
una pala y cinco acres detrás de mi casa. No juegues conmigo.
Condición diez:
Ten miedo. Mucho miedo. Me cuesta muy poco confundir el sonido
de tu coche en mi calle con el de un vietnamita corriendo
hacia aquí con un hacha en la mano. Cuando mi Agente Naranja
entra en acción, unas voces en mi cabeza frecuentemente me
dicen que limpie mis armas y afile mis cuchillos mientras
espero que traigas a mi hija a casa. Tan pronto como entres
en mi calle, debes salir del coche con ambas manos a la vista.
Di la contraseña para pasar el perímetro, anuncia en voz alta
y clara
que has traído a mi hija a casa sana y temprano. Después regresa
a tu coche (No hay necesidad de que entres en casa) La cara
camuflada en la ventana soy yo. No hagas caso del pequeño
puntito rojo de luz que tienes en la frente.
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