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09/2002 |
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Tengo
26 años y trabajo de cajero en un banco. Paso todo el día
encerrado en una minúscula habitación y hablo con los clientes
a través de un cristal de 40 mm de grosor. Con mis compañeros
tampoco hablo mucho, apenas un par de palabras cuando entran
al "bunker" a hacer alguna operación. Una vez fuera
de la caja la relación con ellos se reduce a las cenas de
Navidad y de empresa, pero claro, como no hablo con ellos
no comprendo sus bromas o comentarios sobre nada. Me siento
desplazado. ¿Cómo puedo mejorar mi situación ?
NUO
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Querido
NUO :
No es por echarte tierra encima pero tu situación es penosa.
Para tus clientes eres una especie de cajero automático parlante
que les hace esperar 20 minutos en una cola para realizar
un simple ingreso. Un inútil que disfruta torturándolos haciéndoles
aguantar de pie mientras se rasca la barriga. ¡Un enano sin
piernas que ha salido del infierno!
Con los clientes veo muy difícil que mejores tu relación.
Lo único que puedes hacer es darle gracias a Dios por estar
protegido por un cristal blindado cuando se estropea el sistema
informático.
Para tus compañeros sin embargo eres una especie de loro en
una jaula de cristal. Eres la mascota de la oficina. Además,
la opinión generalizada es que hueles mal (esa mañana aprendiste
una lección importante: No comer fabada de lata por la noche).
Eres un tío soso, gris y malhumorado que pagas con tus compañeros
el estar encerrado en la caja soliviantando a la clientela
haciéndoles esperar. Están hasta la coronilla de los comentarios
e insultos que la gente de la cola les hace por tu culpa.
Con tus compañeros creo que si se puede mejorar la situación.
La clave está en hacerles ver que eres un tío simpático y
amable.
Para ello no hagas como Carlos Lozano (el presentador de Operación
Triunfo) y utilices muletillas como "vamos allá guapísima",
"hola guapísima", "adelante guapísima",
"suerte guapísima", "no pasa nada guapísima"
o "estás guapísima" a diestro y siniestro. No solo
por cómo pueden sentirse tus compañeros varones, sino también
porque puede llegar a cansar.
Tampoco quiero que te comportes como Forrest Gump repartiendo
el dinero de la caja como si de bombones se tratase.
La solución es más sencilla. Es un simple cambio de actitud.
Por ejemplo:
-
No entres corriendo en
la "jaula" nada más llegar al trabajo. Tienes
que superar el síndrome de "Piolín". No te pasará
nada por estar fuera de un habitáculo.
-
Invita a tus compañeros
a café. ¿A que nunca se te ha ocurrido eso? Ya lo sé,
ya lo sé. No te preocupes. ¡Y no me llores! Tranquilízate.
Mira, el mundo, el universo, la vida es un equilibrio
constante. Para que todo siga en equilibrio en un lado
de la balanza tiene que haber gente como Einstein y en
el otro... bueno, estás tu.
-
La higiene es importantísima.
Ya se que en tu opinión no hueles mal pero quizás para
el resto del mundo si. Observa si antes de entrar en la
caja, tus compañeros toman aire y aguantan la respiración.
Por cierto, eso de que ducharse todos los dias es malo
para la piel es sólo un rumor.
Recuerda solo esto: Las relaciones entre personas están basadas
en actitudes. Aprende a asignar a cada situación una actitud.
No intentes hablar con la chica que quieres impresionar como
si te estuviese amenazando con un cuchillo o hablar con tu
jefe como si te acostases con él todas las noches, bueno,
salvo si realmente lo haces (evita al menos hacerlo en público.
Ya sabes, por eso de los rumores)
Espero sinceramente haberte ayudado.
BELLA PUBICATTI
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Derecha
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