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07/2003 |
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Hola,
me llamo Chemete, y tengo un problema. Cada vez que paso por
una pastelería no puedo resistir las ganas que me entran de
masturbarme en el cristal. Me encanta restregar mi pene por
el cristal de arriba a abajo, de derecha a izquierda...me
encanta, y lo que mas me gusta es correrme (eyacular) contra
la luna, mirando esos pastelitos de nata montada, mmmm. Solo
de pensarlo ahora se me esta levantando el periscopio. Me
gustaría que me dijerais si tengo un problema, o es algo normal.
Gracias, bollito.
CHEMETE
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Amigo
Chemete:
No te puedes
imaginar el escalofrío que me ha dado al leer tu consulta.
¡Buaj!, creo que no volveré
a tomar nada que tenga nata.
Por cierto, el gremio de pasteleros tiene que estar contento
contigo y tu manía de manchar los escaparates.
¿Qué
puede ser lo que impulse hacer algo así a un hombre?
Me hablas de los pastelitos
de nata y de escaparates. Pero, ¿qué es realmente lo
que te excita? Lo de los pastelitos
de nata me parece demasiado simple para un ser tan "complejo"
como tu. Quizás has incluido ese detalle de la nata para no
resultar muy "raro". ¿Me equivoco?
Se
que en realidad lo que te motiva es restregarte con los cristales.
Pero
¿por qué detenerse en los escaparates de las pastelerías?
Hazlo
también en el de las boutiques, en las neveras de los supermercados,
en las ventanillas o los espejos retrovisores de los coches.
También
podrías hacerlo en las puertas automáticas de los aeropuertos,
que pueden ser muy divertidas con su constante movimiento;
en el televisor (y sus cosquillitas); o quizás en las enormes
cristaleras de los acuarios con sus pececitos y tiburones
mirándote.
El
mundo está lleno de posibilidades para ti.
También me
preguntas si es algo normal. ¡Qué quieres que te diga! Normal,
normal no es. Ni tampoco higiénico. Ni mentalmente equilibrado.
Incluso algunos lo tildarían de socialmente inaceptable. Pero
tampoco creo que sea un problema. Los únicos problemas que
se me ocurren te pueden surgir son: que te peguen una
paliza o te cortes
con el cristal.
Pero
déjame darte dos consejos que pueden hacerte la vida más agradable:
1.
Compra un cristal o un espejito y llévalo siempre
contigo. Si sientes la "llamada"
o la "tentación de..." te vas a un cuarto de baño
y sacas el espejito. Así evitaremos molestar a la gente, alguna
que otra denuncia y, ¡joder, dejas de manchar escaparates!
2.
Haz de
tu diversión un oficio. Por
ejemplo:
Limpiador
de coches. Te atas un esponja
al pito y ¡ala! a limpiar cristales. Eso si, cuando veas
que te vas a ir de "barilla" retírate, no vayas
a estropear el trabajo. El problema que le veo es que tan
solo podrías limpiar un par de coches por hora (eso siendo
muuuy optimistas) y además, tanto jabón debe escocer un
poco. Por eso te ofrezco una segunda posibilidad:
Llamador
de ventanillas de conductor.
El trabajo es sencillo. Simplemente acompañarías al guardia
o policía de tráfico al coche del infractor, sacarías tu
herramienta de trabajo y toc-toc: "¿Puede bajar usted
la ventanilla?".
Eso si, para
este trabajo hay que ser muy profesional y tener la cabeza
fría. Debes controlar la excitación que provoca el contacto
con el frío cristal y no pedirle al conductor que baje la
ventanilla y que la vuelva a subir, y a bajar y subir...
En fin, Chemete,
arréglatelas. Se que tienes recursos para ello.
Espero haberte
ayudado.
P.D:
Reconozco que cada día el ser humano me sorprende más. Después
de Michael Jackson creí que no habría nadie más que lo hiciese
y, ¡paff!, llegas tú, Chemete.
BELLA PUBICATTI
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Derecha
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