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11/2003 |
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Tengo
un problema para olvidar a mi exnovio. Salgo con amigas, me
emborracho, me voy con hombres esculturales, hago cualquier
cosa pero no puedo. ¿Qué me aconsejas que haga?
ANATOLIA
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Querida
Anatolia:
Déjame decirte
algo:
¡MAL! ¡Lo estás
haciendo fatal!
El alcohol,
el sexo, las drogas y los vicios en general, no son la solución
para olvidar, salvo que por culpa de ellos pierdas el sentido
y entres en coma. Y puestos a elegir, que sea con el sexo,
¡que quieres que te diga!
Pero, como todas
sabemos, existen pocos hombres, mujeres, animales o cosas
que causen ese efecto. Ciertas clases de araña y la Mantis
religiosa se comen a sus parejas durante la cópula, y la verdad,
resultaría muy desagradable ser comida durante el sexo. Aunque
dependen de cómo te coman. Mmmm. En fin, que no.
Que la solución
es otra. Y para ayudarte, te voy a ofrecer dos consejos para
que puedas elegir.
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Desperdicias
una energía extraordinaria en intentar olvidarlo cuando
la podrías emplear para ensalzarlo y elevarlo a la categoría
de dios o semidiós (dios con cuerpo de hombre. ¡Y qué
cuerpo!).
Porque el hizo un milagro. Te hizo feliz, y en la tierra
no hay nada más difícil que hacerte feliz. Y él lo consiguió.
Te llevó a un lugar maravilloso en el que todo era amor
y dulzura. Un lugar en el que seguro muy pocos hombres
y mujeres han estado.
Incluso te hizo llorar de felicidad al decirte: "Hemos
acabado", o cuando lo vistes con aquella
pelandrusca, porque sabías que entre vosotros dos había
AMOR.
Por eso le construirás un altar en el que hacer ofrendas.
Y lo llamarás "mi señor Cari". Y le dedicarás
tu vida y verás como desaparece por el desagüe.
-
Hablar
contigo misma. Como mujer esto debes hacerlo con asiduidad.
Lo que ocurre es que una de las dos partes que habla no
se entera lo que le dice la otra. Para ello te recomiendo
que practiques el siguiente ejercicio:
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Colócate
ante el espejo y di: "me llamo Anatolia",
y permanece callada mirando tu imagen en el espejo.
Al cabo de un tiempo, te darás cuenta de que no puedes
ir por la vida con ese nombre, ¡por Dios!. Y ahí empezará
tu cambio.
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Continúa
delante del espejo y di: "Mi Josemari me dejó".
Tras esto quédate mirando los ojos, tus ojos en el
espejo. Algo dentro de ti se revolverá. Lo notarás.
Y como una chispa de un mechero surgirá de tu yo interior,
tu yo auténtico un pensamiento: " ¡pos que le
den pol culo!". Y ya habrás dado un segundo paso.
-
Por
último, aún delante del espejo, debes decir: "y
no lo necesito". Y tomarás tu bolso y saldrás
a la calle y te habrás liberado. Ya estarás preparada
para salir con tus amigas, emborracharte e irte con
hombres esculturales. O para hacer lo que te apetezca,
querida. Incluso volverte a enamorar.
Carpe
Diem.
BELLA PUBICATTI
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Derecha
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