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Querida
Fea Irresistible:
Es
posible que seas realmente fea. Pero, ¿cómo de fea?
¿Tan
fea que ni la máquina de tabaco se atreva a darte la gracias?
¿Tan
fea que el conductor del bus se niegue a abrirte la puerta?
¿Tan
fea que no han vuelto a hacer una película de Gremmlins porque
si no te tendrían que pagar derechos de imagen?
Una
vez tuve una paciente que era muy poco agraciada. De hecho
cuando le hicieron la foto del carné de conducir la pusieron
de espaldas. La chica lo llevaba fatal. Así que le dio por
envenenar a la gente. ¡Simpática la criatura!
En
otra ocasión me llegó el caso de un hombre feo. Pero bien
feo. Este sin embargo lo llevaba con humor. Incluso logró
tener una familia. Pero el 5 de Enero, en la cabalgata de
Reyes Magos, se le subió a las espaldas un paje creyendo que
era un camello. Y esto le provocó una depresión de "caballo".
Querida
amiga, la belleza no es más que una apreciación subjetiva
y temporal que tenemos los seres humanos. Nos es más que eso.
Una opinión. Y si a ti te importa un pimiento lo que opine
tu vecino del transporte aéreo, ¿por qué deberá importarte
lo guapa o fea que seas? ¡Tu a disfrutar de la vida!
Es
cierto, sin embargo, que en esta sociedad en la que vivimos,
la imagen y lo que opinen de ella los demás se ha convertido
en algo de vital importancia. Pero no es menos cierto que
el ser humano tiene la capacidad de reírse y tomar con humor
toda aquella situación que pudiera causar dolor. (Vaya, no
quería ponerme tan trascendental.)
Pero
como puedo leer en tu consulta la opinión que tienen los hombres
que te rodean no es esa, sino más bien la contraria. Así que,
¡ÁNIMO! Mójales con el sebo de tus espinillas. Tienes que
aprovechar este momento porque no se sabe cuanto tiempo te
durará. Eres la chica cañón del barrio. ¡A por ellos!
En
cuanto a tu pregunta sobre las mujeres, tengo que decirte
que no tienes por qué ponerle un nombre a lo que eres. Que
te excite ver a otras mujeres es un indicio de homosexualidad
pero no por ello lo eres. Quizás tanta soledad, ensimismamiento
y reflexión sobre tu fealdad haya provocado que el simple
hecho de ver un rostro o un cuerpo bonito te haga desearlo.
Puede
ser eso o que necesites con urgencia una buena puesta a punto,
lanzarte de cabeza a vivir y dejar de hacer tantas cavilaciones
sobre aspectos tan efímeros como la belleza.
No
se si es la fiebre o tu consulta la que me trae a la mente
esta estrofa:
Tengo estos huesos hechos a las penas
y a las cavilaciones estas sienes:
pena que vas, cavilación que vienes
como el mar de la playa a las arenas.
Miguel
Hernández. El rayo que no cesa. (1934-1935)
BELLA PUBICATTI
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