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Querida
Zenna:
Si,
todos los hombres son idiotas. En mayor o menor grado, salvo
raras excepciones, los hombres suelen sufrir de idiotez.
Y
no es porque, como se suele decir, los hombres piensan con
el pito. No es culpa de su apéndice: es que simplemente
no piensan.
¿Acaso
recordáis alguna, cuándo acertó vuestra pareja a la hora de
tomar una decisión importante sin haberos consultado antes?
Una entre cien. Y esa proporción de aciertos, queridos amigos,
es la misma que tiene un mono adivinando el resultado de la
suma de 20 + 7.
Y
es que cuando un hombre se da media vuelta en la cama después
de minuto y medio de pasión, no lo hace conscientemente. Él
sigue una simple regla:
Trabajo
hecho -> Mujer satisfecha -> Manolo campeón -> Reposo
del guerrero.
Una
regla idiota. Como todas las demás. La ventaja de tenerlas
es que una vez que está establecida, no tienen que pensar.
Por
otra parte, es cierto que en numerosas ocasiones, la idiotez
surge porque a los hombres les da por PENSAR.
Un
ejemplo: EL BRICOLAJE. Invento surgido del pensamiento básico
de los hombres para traerte a casa un montón de basura y ponerte
la casa patas arriba.
Pero,
¿es que acaso necesitan tantas herramientas para arreglar
un enchufe?
-¡Mira!
Un aparato soldador. Me lo voy a llevar porque he visto que
la puerta del garaje está fallando.
Pero
¡qué fallar ni fallar! ¡Que se ha quedado sin pilas el mando!
Pues
imaginad cuando ese pensamiento tan básico, se extrapola al
área de los sentimientos.
-
¡A ver! La Mari está enfadada. Bien. Intuyo que es
porque se me olvidó recogerla del trabajo habiendo quedado.
Hasta ahí bien. Pero, ¿qué coño quería decir con eso
de "solo vives para ti"? Si yo "me dejo los
cuernos" en el trabajo por ella, para que lo tenga todo.
Si no salgo con mis amigos para que ella no se encuentre desplazada.
¡Si vivo para ella!
Y
entonces ya desvaría:
-
¿A ver si lo que le pasa es que todavía sigue molesta porque
le dije que no podíamos cambiar de coche? Pues nada. ¡Yo por
mi Mari lo que sea! Le compro el coche nuevo y se acabó. ¡Pero
yo me compro la soldadora!
Y
ahí te ves tu con un coche nuevo que no sabes como vais a
pagar y que no puedes sacarlo del garaje porque el cenutrio
de tu pareja estropeó la puerta con la soldadora. Que para
más inri tienes que guardar en el dormitorio junto al armario
porque con tantos cacharros que te trae no cabe en el garaje.
Otras
veces la culpa de esa idiotez es nuestra.
¿Cuantas
veces les habremos dicho que tengan cuidado al orinar? Así
van los pobres estresados al baño pensando: "como me
mee fuera la Rosa me va a matar." ¡Y nada, que con tanta
estrés y tensión les entra el tembleque y te lo ponen todo
perdido!
Y
es que querida amiga, para sobrellevar ese defecto de fábrica
que tienen los hombres, te recomiendo que apliques la técnica
del palo y la zanahoria. Porque, mientras se centren en su
zanahoria, no van a saber si van o vienen y cuando dejen de
pensar en ella, será demasiado tarde.
BELLA PUBICATTI
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