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Querido
Amigo:
Por
una vez te voy a dar la razón y sin que sirva de precedente.
Los hombres altos son los que menos le gustan a las mujeres.
Y si además tienes espaldas anchas, unos ojos bonitos
y un culito prieto, estás avocado al fracaso. Un ejemplo
claro: el Príncipe Felipe. ¿Por qué te
crees que tardó tanto en casarse? ¿Por miedo
al matrimonio? ¿Porque no encontraba a la mujer ideal?
¡NO! Simplemente el Chaval no ligaba. La chicas pensaban
que era demasiado alto hasta que una un día Una rompió
con los tópicos y dijo: "Este pa´mí".
Y no digo lo de romper los tópicos por haber dicho
eso, a fin de cuentas todas terminamos haciéndolo,
sino por ligarse a un hombre de dos metros.
Y es que los chicos altos, aunque parezca mentira, tenéis
ciertas dificultades en ligar con chicas de estatura mediterránea
(1,70m o menos). Estas dificultades pueden ser:
De tipo técnico:
Estás en un pub y quieras hablar con una chica de 1,60,
la música y la distancia entre ambos distorsionará
la conversación y terminará con ella:
-Hola
-Hola
-¿Cómo va eso?
-¿Cómo? ¿¿¿Que te gustan
mis pechos????
- No, no, (te retiras para mirarle los pechos) vamos que si,
que me gustan (y afirmas con la cabeza) pero no te decía
eso.
- ¿Que si quiero sexo? Tu eres un cerdo, tío.
-Que no, que no. Queeee....te he visto cuando he llegado y
no he podido dejar de mirarte. Eres muy bonita.
- Mira, putita será tu madre.
- Joder tía estás sorda!
- Pero me quieres dejar en paz. ¡Ahora va el tío
y me llama gorda!
- Gorda no, tu lo que estás es chiflada.
- ¿Que soy un hada? Anda, no me vengas ahora con piropos
y lárgate.
Otras veces (la gran mayoría) las dificultades surgen
por cuestiones culturales.
Y es que el sentido del ridículo está muy acentuado
en las mujeres y querido amigo, un tipo alto, lacio y patoso
siempre terminará dejándote en ridículo
en algún momento. Es más, según la ley
de Murphy, ésto ocurrirá siempre en el peor
de los momentos.
Dentro de las cuestiones culturales podemos incluir los prejuicios
o las leyendas urbanas. Una de las más recurrentes
es sobre las proporciones de vuestro miembro viril.
-Tenemos la leyenda urbana de que el tamaño es inversamente
proporcional a vuestra altura. Véase las figuras
1 y 2.
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Fig 1
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Fig 2
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-En otra, esta más fantástica si se me permite
la expresión, se dice que la proporción es
directa. Y querido con un 1,98m, nada más que
imaginar la proporción asusta.
La única manera de vencer estos prejuicios es desvelar
el secreto rápidamente. Cuanto antes enseñes
el pajarito antes desaparecerá el misterio.
Una teoría interesante sobre la altura y el ligoteo
(y que coincide con lo que tu dices) es la que mi querido
Gonzalo lanzó en 1998. Es conocida como "La
Teoría del Bulto" y establece que la probabilidad
de éxito de un sujeto de gran estatura que entra en
un pub lleno de mujeres a la hora de ligar con alguna de ellas
es inversamente proporcional al impacto creado a su entrada
en el local y a la desviación típica de las
alturas de la población respecto a la del sujeto.
De una manera más clara, cuando entras al pub creas
expectación y revuelo porque eres alto (de ahí
lo de bulto) pero dicha expectación será decreciente
hasta llegar a la indiferencia. El umbral de indiferencia
se suele alcanzar de media a los 3 minutos desde la entrada
por lo que, amigo mio, un chico alto tan sólo tres
minutos para ligar a una tia. ¿Sientes la presión?
Pues te diré más. Durante esos 3 minutos decenas
de ojos, decenas de mujeres te valorarán pormenorizamente
y serás victima de comentarios y críticas demoledoras.
¿Y ahora que? ¿A que acojona?
En cuanto a tu pregunta de que si nos gusta estar con "hombres
diferentes que apenas podamos abrazar y besar por las diferencias
de altura", que quieres que te diga: pues no. Nos
gustan que nos abracen y nos besen. Quizás luego, con
el tiempo, algunas terminan por conformarse con que ese hombre
no moleste mucho.
Y ya por último, hazte un favor, cuando salgas de
marcha, vayas al cine, a tomar un café o a cenar por
ahí, procura dejar a tu amigo Transtornos
en casa. No parece buena compañia.
Espero haberte ayudado, chiquitín.
BELLA PUBICATTI
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