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Querida
Amiga:
Para
tomar una decisión has de saber lo que es el amor.
Y creo que tu lo tienes claro: para ti es el número
de dígitos del saldo de una cuenta corriente.
Mi
consejo es que lo dejes. ¿Qué haces con un tipo
inferior como ese? Si no te llega ni a la suela de los zapatos.
¿Te lo imaginas una nochebuena en casa contando chistes
de los Morancos? ¡Qué horror!
Así
que déjalo. Sin pensarlo más veces. Y si por
casualidad una voz interior te dice que te estás comportando
como una zorra, ¡es cierto! Lo haces.
Es
simple selección natural. Las hembras se aparean con
los machos con los cuernos más grandes, las
plumas más bonitas o los berreos más sonoros
(como los ciervos). En los humanos son sustituidos por el
poder-dinero, vestimenta y automóvil.
Querida
amiga, estoy segura de que hay alguien más adecuado
para ti que un simple telepizzero. ¡Pero si le estás
haciendo un favor! ¡Si deberías cobrarle por
tu compañía!
Y
como eres de una clase superior, tienes que dejarlo sin darle
explicaciones, de una manera elegante:
"Lo
nuestro fue un error. No quiero que volvamos a vernos".
Probablemente
él se quedará confuso, triste y desesperado,
lo que te demostrará, una vez más, que no es
de tu clase.
Un
chico de tu clase te llamaría como lo hace tu conciencia
y se iría a un club de alterne. Porque para esos hombres,
sólo hay algo más grande que su cuenta corriente:
su orgullo.
Espero
que mi consejo te haya ayudado. ¡Y que no vuelva a ocurrir!
Es divertido romper corazones pero ten cuidado, algún
día alguien llegará y te clavará una
estaca en el corazón y te lo romperá a tí.
BELLA PUBICATTI
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