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Bella:
Me
siento atraido por Deborah Ombres. Es una presentadora Drag
Queen de un programa de televisión. Creo incluso que
me he enamorado.
Yo
no soy maricón ni nada de eso, pero es que esta tia
me gusta: es graciosa, mona y tiene tipo.
¿Es
normal que sienta esos impulsos? Sólo me ocurre con
ella. ¿Debo preocuparme?
ELELEMENTO
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Querido
Elelemento:
Antes
de que replantees tu sexualidad, déjame aclararte un
par de cosas:
- Deborah
es un tio.
Y tu lo sabes. Debajo de esa peluca y esas pestañas
hay un chico, que vivirá su sexualidad como le venga
en gana, pero es un chico. Es verdad que es muy divertida,
y tiene realmente un tipazo. Puede que un ojo inexperto
o con unas cataratas de mil diablos llegue a confundirla
con una mujer, pero como te he dicho es un tio. Y mi experiencia
me dice que como sigas por ahí estás próximo
a vivir el Drama de la Sirenita en el que todo
va muy bien hasta que te enseñan la colita.
- Decir que te has enamorado de Deborah Ombres es como
decir que te lo quieres montar con Heidi. (por favor,
dime que no es así, dime que no es así). Ambas
son producto de la ficción y el buen hacer de los
guionistas, pero cuando terminan su jornada laboral dejan
su personaje (espera, espera, Elemento,
que te queda claro que Heidi es un dibujito animado). Como
fantasía puede estar bien, yo misma las tengo con
Robert Redford. Pero quedan ahí. No van a más.
En mi opinión
lo que tienes que hacer es centrarte en relaciones algo más
físicas, porque es que amigo te veo como el niño
del 6ª sentido: hablando con fantasmas. Y eso da escalofríos.
Sal a la calle
y deja de una vez por todas tu teleadicción. La tele
es sólo ficción y es hora de vivir una vida
real. Así que mañana, cuando te levantes, te
intentas ligar a tu hermanastra, o a tu compañera de
la academia de baile, o a la hija hippie del jefe de una imprenta,
o a la enfermera buenorra del hospital central. Hazte un favor:
¡VIVE!
BELLA
PUBICATTI
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