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Lo
normal cuando vas a ponerle gasolina al coche es:
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Llegar
a la gasolinera y apagar el coche.
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Salir
del coche y dirigirse a caja para solicitar la cantidad
que deseas poner.
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Tomar
la manguera y llenar el deposito.
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Pagar,
entrar en el coche, arrancar e irse.
Pero
hay ciertas mujeres que no pueden hacerlo con tanta sencillez.
Si no vean lo que hizo esta señorita:
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Llega a
la gasolinera, apaga el coche, pone el freno de mano y
cierra los pestillos.
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Mientras
espera creyendo que vendrá el gasolinero se retoca el
maquillaje.
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"Incomprensiblemente",
el gasolinero del AUTOSERVICIO no viene. Da lo mismo,
a grandes males grandes remedios, hay que ser una mujer
liberada. Quita las llaves y las mete en el bolso, saca
los guantes con la bufanda a juego, se los pone y sale
del coche estirándose la minifalda. Se pone la bufanda
y se dirige a caja.
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Se quita
un guante, abre el bolso y saca un paquete de pañuelos
de un solo uso, la agenda y por fin el monedero. Vuelca
la calderilla y pide 12.47 euros de gasolina. Ante la
pregunta respecto a que tipo de gasolina desea poner,
se gira, mira el coche, levanta los hombros, intenta acordarse
de la ultima vez que su padre/pareja puso gasolina y por
fin decide que va a poner "súper sin plomo",
porque es un punto medio, ni normal ni súper plus.
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Busca las
llaves en el bolso, guarda el monedero, el guante, los
kleenex y la agenda. Abre el coche, deja el bolso, abre
el tapón de la gasolina. Se quita el otro guante.
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Toma la
manguera, estira, pero no llega, el coche no esta arrimado
y el deposito se encuentra al lado contrario del surtidor.
Cuelga otra vez la manguera, cierra el tapón de la gasolina,
quita el bolso del asiento, pone en marcha el coche y
lo arrima un poco más. Se retoca el maquillaje.
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El coche
tiene una rueda prácticamente encima de la acera en la
que se encuentra el surtidor por lo que al no poder abrir
la puerta del conductor, opta por salir por la del acompañante.
Quita el bolso del asiento del acompañante, pasa el culo
a este, gira sobre si misma con las piernas encogidas,
pues la ropa ceñida le impide separarlas, abre la puerta
del acompañante y por fin sale, eso si, estirándose la
minifalda. Cierra la puerta. Va a abrir el tapón de la
gasolina, pero las llaves se han quedado puestas en el
contacto por lo que abre la puerta del acompañante y se
mete de cabeza en el coche para alcanzarlas. El gasolinero
mira y exclama "¡ole!".
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Abre por
fin el tapón, mete la manguera, pone la gasolina que como
siempre, se sale un poquito. Busca un trapo, no lo hay.
Abre el coche, coge el bolso, saca el paquete de kleenex,
limpia las gotitas que se han derramado y cierra el tapón.
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Abre el
coche, deja el bolso en el asiento de atrás, entra a gatas
por el asiento del acompañante, ya le da absolutamente
igual lo que mire el gasolinero, se sienta en su sitio,
abre la guantera, saca una toallita perfumada (¿a donde
voy yo oliendo a gasolina?), se retoca el maquillaje,
arranca el coche, sale de la gasolinera.
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Transcurridos
2 kilómetros quita el freno de mano.
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