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Tras unos días
comportándonos como auténticos "chin-chin" (traducción: turistas
japoneses con sus cámaras) y comprobar que Hamburgo es muy grande,
llegó el sábado. Y surgió la pregunta: "¿Qué hacemos?"
Yo no sabía lo que iba a ocurrir cuando sugerí que fuésemos a la
zona de Reeperbahn. Tampoco sabía que esa visita ya estaba
planeada por Bella. Tere estaba derrotada y decidió no salir.
Reeperbahn es una calle, casi una avenida, en el barrio de ST.
PAULI, uno de las zonas con más marcha de todo Hamburgo. En ésta
calle podéis encontrar una curiosa mezcla de sex-shops, pubs,
clubs de streepteasse, discotecas, clubs de gays, de lesbianas, Mc
Donalds, kioscos de salchichas, etc.
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Una de las
calles aledañas.- Lincolnstrasse (creo) |
Mientras íbamos de camino en el metro me di cuenta del extraño
atuendo de Bella. Llevaba una gabardina que jamás le había visto y
unos zapatos de caballero oscuros que supuse los llevaba por
comodidad, y una gran bolsa que me ofrecí a llevar. Pero Bella no
aceptó el ofrecimiento.
Estuvimos en varios pubs tomando cervezas (cuidado con la Holsten.
Da dolor de cabeza) con unos conocidos alemanes que subieron a
Hamburgo para verme. Los alemanes se quedaron con la boca abierta
viendo como bebía Bella, que se tomaba los medios litros como
vasos de agua. Pese a la diferencia de edad pasamos una agradable
noche. Mi querida amiga nos estuvo contando que ya había estado en
Hamburgo cuando trabajaba de azafata y según ella, en esencia, la
ciudad no había cambiado mucho pese a haber pasado unos cuantos
años. Estuvimos visitando varios pubs y evitando a los pesados
relaciones públicas de los clubs de streepteasse. Con una pinta
que tenían de chuloput...
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Galerie 36.-
Según me contaron, los Beatles comenzaron ha hacerse famosos
desde que tocaron allí, allá por 1960. |
En un momento dado Bella nos comenta que está cansada y que se va
al hotel. Nos ofrecemos a acompañarla pero ella nos obliga a
quedarnos y nos dice que va a coger un taxi. He de reconocer que
era muy temprano para mí, y la idea de irme a dormir no me
agradaba, así que llevamos a Bella a que cogiese un taxi para más
tarde seguir la juerga.
En cuanto Bella se alejó, los alemanes me preguntaron si había
estado en Herberstrasse. Les contesté que no, que no me parecía
correcto dejar a Bella sola en la calle mientras echaba una
visual. Fue entonces cuando me agarraron del brazo y me llevaron a
la calle más famosa de Hamburgo.
Herberstrasse es una calle cerrada. En la entrada se puede leer lo
siguiente:
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Prohibida la entrada
a menores de 18 años y a mujeres |
Dentro se puede ver señoritas asomadas a las ventanas invitándote
a tomar una taza de café. Muy amables y cariñosas ellas. No voy a
decir nada más de esa calle. Tan solo voy a decir que: "Si eres
hombre te va a gustar" y "Si eres mujer, nunca lo sabrás". (jeje)
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La famosa
Herberstrasse |
Cervezas, música y visita al Fischmarkt. Un mercadillo gigantesco
que montan en el puerto todos los domingos (de 7 a 10 en invierno
y de 5 a 10 en verano). Una excusa como otra cualquiera para
meterte en el cuerpo más cerveza y unas salchichas. Y así es como
supuse que terminaría la juerga. Pero no.
Cuando tomo el metro de regreso me parece ver alguien familiar.
Esa gabardina. Ese peinado. ¡¡BELLA!! Me senté junto a ella y le
saludé.
- ¿Has venido al Fischmarkt?- No se por qué hice esa pregunta.
Sabía perfectamente que no.
- No.- Contesto brevemente sin mirarme a la cara.
- ¿Qué ha pasado Bella?- le interrogué.
- No quiero que os enfadéis conmigo. Tenía algo pendiente. Y lo
tenía que hacer.
- ¿El qué?-volví a preguntar.
- Está bien, os lo voy a contar.!
Continúa
en Parte 3
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