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El taxi en el que me dejasteis no me llevó al hotel. Hice
que parase varios metros más adelante. Yo tenía un plan. ¿Recuerdas
que llevaba una bolsa?- preguntó Bella. Yo asentí con la cabeza.-
Pues en ella llevaba lo necesario para mi plan.
- ¡¡Pero Bella, por Dios!! ¿Cual era el plan?- pregunté en
una ataque de nervios. A Bella le encanta "torturar"
haciendo que el oyente de su historia se desespere.
- El plan era entrar en Herberstrasse - me dijo con una mirada
pícara. Aquella mirada me recordaba a la de un niño cuando
sabe que ha hecho algo que tenía prohibido.
Algo así me podía esperar de Bella. Es más, tenía el presentimiento
de que algo iba a hacer en nuestro viaje.
Bella siguió contándome lo que hizo aquella noche.
-Cuando me bajé del taxi entré en un local de striptease.
Pagué los 8 € de la entrada y aguanté los desagradables comentarios
de los porteros. Una vez dentro me dirigí al baño de señoras
en cuya puerta me encontré con un enorme "oso" alemán
que intentó conversar conmigo. Le hice un gesto diciéndole
que pasase de mí y me deshice de él. Ya en el baño hice la
transformación. Me desmaquillé. Me cambié la blusa por una
jersey. Me puse un gorro de lana para ocultar el pelo y me
quité los pendientes y las joyas. Ahora parecía un hombre.
Cuando salí del baño me encontré de nuevo con aquel enorme
hombre de piel translúcida que al verme con mi nueva vestimenta
se puso como una "moto", el tío guarro. Como puede
me deshice de él y salí del local de striptease.
Crucé toda Reeperbahn en dirección Herberstrasse y
pasé delante de la comisaría y un Mc Donald´s en cuya puerta
chicas rubias de ojos azules aguardaban en fila a sus clientes.
Una de ellas se acercó creyendo que era un caballero (¡Bien!
¡Funcionaba el disfraz!) pero notaría algo raro y se dio media
vuelta (Bueno, al menos de lejos engañaba).
Continúa
en Parte 4
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